Este es mi tercer día en cama por la gripe. No vi tele ni nada porque me dolía demasiado la cabeza. Sólo prendí el computador para trabajar y listo. Compartí un par de tonteras en mi Facebook y ya fue. De pronto, noté la cantidad de imágenes iguales que estaban apareciendo en la foto de perfil de las personas y no entendía de qué se trataba, así que leí.

Me di cuenta de todo lo que estaba ignorando por enfocarme tanto en mis proyectos y en la pega. Hace unos minutos, estaba escribiendo una columna de belleza que me pidieron para un sitio y de pronto me sentí una estúpida por estar redactando aquello en ese preciso momento, justo cuando por fin todos se estaban dando cuenta de lo importante que es levantar la voz.

También me sorprendí al leer que, tanto hombres como mujeres, estaban tratando de ampliar el tema hacia todo tipo de violencia. Obvio que tienen razón, cualquier tipo de violencia es negativa y repudiable, pero no es de lo que estamos hablando ahora. Desviar la discusión hacia otro lado es lo más contraproducente que se puede hacer, aunque nadie haga lo con malas intenciones. Por eso me sentí muy feliz cuando leí ESTA COLUMNA EN MQLTV. Me quitaron las palabras de la boca. Muchas gracias, Bruno.

Estoy chata de las discusiones de valores en redes sociales. Estoy chata que todo se analice tan meticulosamente y se relativice como si nada. La cosa es más simple de lo que imaginan: Están violentándonos. Están usándonos. Están golpeándonos. Están violándonos. Nos están matando.

Lo siento amiga, pero aunque no te hagas llamar feminista, el hecho de que te conmuevan todas las historias que han ocurrido últimamente ya te hace parte del sentimiento. No es una simple etiqueta. Es un hecho. Nadie está pidiendo que nos regalen las cosas. Estamos pidiendo que, si nos esforzamos igual o más que los hombres en la pega, entonces que nos paguen igual o más. Si nos da asco que los viejos cerdos nos miren las tetas, entonces que dejen de hacerlo. Si te tratan de puta porque te gusta usar minifalda, entonces que no te llamen así. Y si tu minifalda les excita, la culpa es de ellos y no tuya.

Repito: La cosa es bien simple ¿Acaso les duele tanto que pidamos algo tan fácil como que dejen de matarnos por lo que somos, porque no queremos tener sexo con ellos o porque creen que debemos darles la pasada simplemente por nuestro aspecto? ¿Por ser mujer?

Por eso quiero marchar mañana, aunque siga resfriada. Porque no sólo deseo que no exista #NiUnaMenos. Porque quiero que entiendan y que simplemente #ParenLaGüeá.

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