Hoy fue mi primera vez votando en Santiago, y lo primero que me llamó la atención fue la cantidad de tatitas en la calle. Normalmente, veo a harto lolo andando en bici por Providencia, harta familia joven y chiquillos paseando a sus perritos recogidos de algún refugio buena ondi. Ninguno de ellos estaba en la calle hoy. Parece que se quedaron en cama.

Me inscribí para votar cuando cumplí los 18 años de edad. Durante todo ese tiempo, voté en Viña del Mar. En enero tuve que sacar carnet de identidad y me cambié a Providencia, más que mal, llevo cinco años viviendo en esta comuna. Y por la chita, salió la Evelyn. La que tiró la idea de poner mimos en la salida de los bares para evitar que los curados metan mucho ruido. La que encontraba último que detuvieran a su general en Londres. La que no está de acuerdo con las farmacias populares. Ésa, señores, es la nueva alcaldesa de mi comuna.

No digo que Josefa fuera santo de mi devoción, pero tampoco puedo decir lo contrario, ya que nunca me he metido demasiado en los planes de Providencia. Tampoco me las voy a dar de sabionda. Como una pasa trabajando en otro lado, poco tiempo queda para disfrutar la casa y sus alrededores. Pero paré la raja y voté, porque me enseñaron desde chica que ésa es la mejor manera de expresarme cuando quiero un cambio.

Y la misma alegría que sentí cuando vi que mi cabecita era una más dentro de las miles que marchaban por la alameda bajo el alero de #NiUnaMenos, de pronto se fue al carajo cuando me vi rodeada de viejitas fachas, ex fans de Labbé, que iban camino a votar.

¿Siendo bien honesta? No creo que hayan grandes cambios en la comuna. El cambio grande viene para los que de verdad creyeron que era súper buena idea protestar desde la comodidad de la cama y no votar, porque “iban a salir los mismos de siempre” ¿Y saben quién salió? Los mismos de siempre ¿Por qué? Por las viejitas que fueron a votar pues, las mismas de siempre, ésas son las que sí mueven la raja por el “menos malo”, ya que no se van a dar la lata de investigar a los candidatos nuevos, pero como tienen la costumbre de levantarse temprano una vez cada cuatro años, van y eligen el nombre que más les suena. Por eso es que son elegidos “los mismos de siempre”.

¿Entonces qué aprendimos hoy? Que si no votamos, nada cambia. Que si de verdad queremos aportar para que Chile mejore, tenemos que mirar bien los nombres que habrá en nuestra papeleta, ver con cuál nos identificamos más e ir a votarlo. Nadie nos va a representar en un 100%, jamás, pero si de verdad te importa tanto como lo que expresas en internet, entonces supongo que ya cachaste que la abstención no funciona ni aquí en la quebrada del ají.

Loco: Paremos con la tontera de pedirle al destino que cambie el mundo. Las cosas no se mueven por sí solas. Si tanto nos importa lo que pasa en el escenario político, entonces sólo nos toca poner una rayita en un un papel de vez en cuando ¿Tanto cuesta acaso?

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2 Comentarios

  1. Tienes tanta razón, yo fui a votar desde que tengo ese “derecho” lo hago fuimos con mi hermano y su polola, en la mesa que voto tuve que hacer fila antes de mi habían 3 mujeres más de símil edad a la mía (generación 25-30 años) fuimos a votar por que creo que tengo tan pocos derecho de escoger algo en este país y por qué quería que el alcalde que iba a reelección no saliera otra vez…. Cuando comenzaron los resultados pense “vamos que se puede hacer un cambio” y así fue en mi comuna ganó gente nueva y me senti tan poderosa (gracias a mi voto, de mi hermano su polola y esas 3 mujeres de mi generación en la fila pudimos sacar un alcalde nuevo) ???? tengo esperanzas ese hombre cumpla sus promesas sino es así en 4 años más iré otra vez a ejercer mi derecho…..

  2. Ezmirna Pavez Kuncar Responder

    Puta Vale toda la razón! Cuando es que vamos a esperar un cambio si dejamos que otros tomen las decisiones por nosotros, algunos no movimos la raja por qué con la cagada de los cambios de domicilio del Servel, me mandaron a votar por una comuna a la que no tengo ningún lazo, pero aún así quería ir a votar, me inscribí por qué quise y he votado en cada elección desde hace mucho, debo decir que me siento terrible con no haber ido, pero tampoco creo justo tomar decisiones por el resto cuando eso no me va a afectar, creo que es hora de dejarnos de alegar por internet y empezar a moverse por el país que realmente queremos, hay que dejar de ser revolucionario por internet y empezar a empoderarse

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